En estos tiempos que corren es fácil sentir la tiranía del estrés negativo, la tensión física o emocional que daña nuestra salud y nos hace vulnerables frente a desafíos o demandas. El estrés agudo o positivo, nos ayuda a controlar las situaciones peligrosas, es temporal y desaparece rápidamente. Sin embargo, el estrés crónico o negativo, dura por un tiempo prolongado. La mayoría de las veces deriva en problemas de salud porque no somos conscientes de la gravedad del asunto y del impacto que tiene en nuestro cuerpo.

Es una buena estrategia plantear la necesidad de consentir a nuestro cuerpo protegiendo la salud.

La leche dorada, tomada como un ritual, nos proporcionará un sueño reparador. Es un tónico de belleza, un elixir saludable que suma a los múltiples beneficios que brinda a nuestro organismo, la posibilidad de crear un momento mágico en el que podemos tomarla con suavidad mientras descansamos y meditamos reflexionando sobre cómo nos ha ido el día. Una vez se termina la taza de este elixir, damos por finalizado el periodo de reflexión; de ese modo, aseguramos la paz de nuestra mente. Es una herramienta útil para las personas que no saben cómo meditar. No olvidemos que tener la capacidad de dedicar unos minutos concretos a la reflexión, da como resultado una mente más despejada y es fuente de salud. El exceso de pensamientos ejerce una presión física y emocional capaz de dañar nuestra salud de manera irreparable.

La leche dorada ayuda a prevenir el deterioro cognitivo asociado con la vejez, reduce la presión arterial, es un anticancerígeno natural y refuerza el sistema inmune. Esta receta es una inyección de energía que nos ayudará a equilibrar la temperatura en climas fríos. Contribuye a la pérdida de peso, previene la caída de cabello, colabora en la batalla contra la caspa aplacando las irritaciones del cuero cabelludo. Este brebaje mágico nos ayuda a controlar los niveles de colesterol, depurará nuestro hígado y reducirá los triglicéridos. Nos ayuda a combatir dolencias asociadas a la artritis y la artrosis. Tiene poder analgésico, reduciendo y eliminando los dolores de cabeza y otras dolencias causadas por la tensión.

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Los ingredientes con los que realizar nuestro bálsamo reparador son:

  • Canela: Es rica en antioxidantes, con ello evita que las células sean dañadas por radicales libres. Previene el desarrollo de enfermedades como cáncer Alzheimer, diabetes y Parkinson.
  • Cúrcuma: Poderoso antioxidante capaz de frenar el crecimiento de tumores malignos. Mejora la salud cardiovascular y protege el sistema inmune. La cúrcuma actúa como antibiótico y desinflamatorio natural con capacidad para prevenir infecciones.
  • Jengibre: Disminuye las náuseas, mejora la digestión y regula el tránsito intestinal.

Para poder practicar este ritual y disfrutar de la pócima, debemos preparar primero la pasta de cúrcuma con un cuarto de taza de cúrcuma en polvo, media cucharadita de pimienta molida y media taza de agua. Todo esto se coloca en un recipiente a fuego medio removiendo constantemente hasta obtener una pasta homogénea, dejamos enfriar y retiramos poniéndola en un frasquito.

Forma de preparación de la Leche Dorada:
Colocamos en un colador, en una tela cerrada o en una rejilla de infusión, dos varas de canela en rama enteras, un dedo de raíz de jengibre pelado, limpio y rebanado; un cuarto de cucharadita de pimienta entera; una cucharadita de clavo; una cucharadita de cardamomo en semilla entera y una cucharadita de pasta de cúrcuma previamente elaborada. Lo introducimos en una olla y añadimos dos tazas de agua hirviendo, tapamos y dejamos reposar 20 minutos. Pasado ese tiempo vertimos un poco de extracto de vainilla para dejar reposar, transcurridos 30 minutos ponemos dos tazas de leche de almendras o de coco; si sentimos la necesidad de endulzar, podemos sumar una cucharadita de buena miel o sirope de agave. Servimos y disfrutamos de nuestro ritual de belleza saludable. Probablemente el paréntesis más reparador al alcance de nuestras manos.