¡Cuánto daño hicieron esas papillas con cuatro muslos de pollo, tres zanahorias, un puñado de garbanzos y dos Petit Suisse de esos que alimentaban como un bistec! “Come un poquito más que te estás quedando en los huesos”. Cuando una mami mima…

Perder peso es fácil, sin embargo, hacerlo bien no es sencillo, requiere esfuerzo, voluntad y tiempo.

Perder peso de una forma inteligente, supone perder grasa y transformarla en músculo. Esto que es tan fácil de decir, no es sencillo de llevar a cabo, supone un ejercicio mental de concienciación para aceptar que el concepto de alimentación debe ser modificado. Eso no significa que no podamos permitirnos caprichos o que debamos olvidar para siempre jamás a qué sabe una mousse de chocolate, una pizza, una hamburguesa, un Ferrero Rocher o un cola cao calentito justo antes de dormir en invierno. Sentir la obligación de perder peso supone aceptar que hasta el momento algo hemos hecho de manera incorrecta y que debe ser modificado; cuanto más seamos capaces de modificar y durante más tiempo, mejor nos sentiremos porque nuestro cerebro lo aceptará como nuevo patrón, y aunque a veces nos salgamos del tiesto, no volveremos al patrón de antes porque nuestro metabolismo ya no lo encontrará en el disco duro de nuestra mente.

La palabra dieta conlleva fracaso absoluto, es la crónica de una muerte anunciada como planteamiento de gestión nutricional. Modificamos hábitos para tener las herramientas óptimas de autocontrol y autogestión llevando las riendas de una alimentación justa y saludable acompañada de actividad física o actividad deportiva, cada uno que escoja lo que mejor le hace sentir. Actividad física puede ser subir escaleras en lugar de coger el ascensor, caminar 30-40 minutos con una amiga o con música, nadar relajadamente en la playa a las 8·00 de la mañana del verano caluroso. Actividad deportiva es aquella en la que se imprime una intensidad y una frecuencia moderada-media/media-alta/alta.

Perder peso es 80% nutrición, 20% actividad física. La complejidad de ese 80% radica básicamente en la voluntad, las ganas y la gestión emocional que imprimimos en el proyecto, siempre y cuando la información que tengamos sea óptima y estemos bien orientados. En cuanto al 20% restante, creemos saber cómo activarnos y cometemos errores básicos con demasiada frecuencia.

A continuación nos vamos a centrar en ese activar el organismo a nivel deportivo.

Hacer deporte no es ir al gimnasio y empezar a mover máquinas. Hacer deporte supone tener técnica e información para evitar lesiones y conseguir resultados óptimos. Aunque todo parezca muy sencillo, no es cierto, hay aspectos que no conocemos porque no tenemos obligación de saberlo todo.

  1. Déjate guiar por un entrenador o monitor; explícale tus objetivos y deja que ponga en práctica su formación.
  2. Calentamiento: es importante en el gimnasio, en ciclismo, natación, running, salto de pértiga e incluso hasta para jugar a la petanca. Mínimo 10 minutos de calentamiento realizando movilidad articular y activar los músculos a ritmo lento en cinta, bici o elíptica. El cardio de intensidad más pronunciada lo dejas para el final de la sesión de máquinas, 40 minutos mínimo.
  3. No ejercites todos los días los mismos grupos musculares, es necesario darles descanso y tener un plan de entrenamiento; de ahí la importancia de buscar un entrenador que nos oriente. Si no te gustan las máquinas, hay otras formas de hacer entrenamiento de fuerza como ejercicios en los que la resistencia es nuestro propio peso.
  4. Si optamos por ir al gimnasio para hacer máquinas, el peso que levantemos deberá ir creciendo de manera progresiva, no nos creamos Mazinguer Z. Entrenar con cabeza es clave. Si optas por deportes de resistencia como ciclismo, running, natación; recuerda que el fondo se coge con cambios de ritmo y subiendo la distancia poco a poco. No se conquistó Zamora en una hora.
  5. Ni calvo ni cien pelucas, como decía mi madre; es decir, que ni te excedas empezando a lo loco con el peso y las distancias, ni te lleves el Hola o el Que me Dices para leer mientras pedaleas.
  6. No me seas, no me seas y olvida la obsesión por marcar tableta. Chicos y chicas si se marca la tableta probablemente la línea alba esté desgarrada y tus rectos del abdomen se estén separando, a medio plazo será hernia abdominal sí o sí. No te obsesiones, cuida tu espalda y tus discos intervertebrales. Abundan las hernias y/o protusiones discales en región lumbar que limitan la actividad diaria. Por ello entrena con cabeza, cuida tu faja abdominal pero no machaques tu espalda. Hay formas y fórmulas.
  7. Los descansos entre ejercicios son importantes, pero hablamos de descansos de 30 segundos, un ceda el paso, nada de stops, ni kit kats, ni charlas interminables.
  8. Estirar: estira y respira, entrarás en una relajación física y mental que agradecerás el resto del día y/o de la noche.
  9. Marca objetivos a corto plazo y ve cumpliendo pequeños logros. No te propongas perder por ejemplo 15 kilos en seis meses. Propón perder 2kg. en dos semanas y ve midiéndote; en ocasiones no perdemos peso porque estamos aumentando la masa magra, pero estamos perdiendo volumen porque estamos deshaciendo grasa. Tenlo en cuenta.
  10. Mente, mente, mente. Puedes caerte un día y cometer un pecado, puedes equivocarte en las medidas o puedes estar menstruando y tener más apetito que otros días; no pasa nada, no te agobies, no te auto-castigues. Ya tienes información sobre cómo gestionar. Retoma y vuelve a marcar objetivo a corto plazo. El “no se vale, volvemos a empezar”, nos sacaba de apuros cuando éramos niños; ahora también, pero sin abusar, como todo en esta vida.
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