La menopausia marca el inicio del climaterio.  Ésta es una gran etapa en la vida de la mujer, podemos proyectarlo como el cambio de ciclo, momento en el que nos debemos dedicar a diseñar las estrategias adecuadas a las necesidades y expectativas de cada una. Cambios, el cambio es algo con lo que siempre podemos contar. Sí, nuestros ovarios dejan de producir hormonas femeninas, y ello afecta a nuestro ánimo, nuestro organismo, nuestro físico; en definitiva, nuestro ritmo se ve alterado. A pesar de todos estos factores, que solemos pintar de negro, la purpurina está en ver esta etapa como “el momento”. Ya no estamos tan agobiadas con responsabilidades y tenemos más tempo para cuidarnos y dedicarnos a nosotras mismas. Nuestros hobbies, intereses postergados, mimos exiliados,

Para mantener una energía activa y con buenas vibraciones, hay tres factores vulnerables: el plano físico, la dimensión emocional y la alimentación. Mantener una vida activa, rica en intereses culturales, deportivos, sociales, nos mantendrá vivas anímicamente. Teatro, música, museos, yoga, pilates, tai chi, natación, senderismo, cursos de cocina, viajes, lectura, escritura… disfruta del momento, no puedes volver atrás, no puedes cambiarlo, asúmelo con dignidad y buen humor. Cocina para ti, ve al mercado, elige nuevos vegetales, juega con los colores.

Los hábitos alimenticios saludables son fundamentales. En esta etapa tendemos a aumentar de peso, a retener líquidos, aparece la hipertensión arterial, nos sube el colesterol, envejece la piel de una forma más visible. Así pues, será preciso reducir el consumo de grasas y azúcares, la sal, el alcohol y el café. Aumentaremos las verduras, frutas y cereales integrales en nuestra alimentación. Será óptimo tener en cuenta el calcio y la vitamina D como fortalecedora de huesos.

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La retención de líquidos nos pasará factura; notaremos abdomen, tobillos y piernas hinchados, sensación de pesadez, bolsas en los ojos, aumento de peso. Evitaremos embutidos, mantequillas, tocinos, productos de bollería, snacks procesados, harinas blancas y azucares refinados… todo esto hace que la sangre espese, las células se inflaman y aumentamos de peso. Contrariamente a este argumento, las frutas, verduras, hortalizas y algunas legumbres, contienen potasio y una sustancia que ayuda a eliminar la posible retención de líquidos a través de los riñones.

Los cambios hormonales tan presentes en esta época nos llevan a un envejecimiento de la piel más visible y acelerado. Se reduce el colágeno, la piel pierde grosor, aparece la flacidez, se marcan más las arrugas y la sequedad se intensifica. Una nutrición consciente nos ayudará y los tratamientos médico-estéticos nos ayudarán a vernos más bellas exteriormente, simplemente por luchar contra la tiranía de las apariencias; te informaremos con gusto. Aún así, tengamos presente aunque suene a tópico que la esencia es lo que verdaderamente cuenta. El bienestar depende de nosotras.

Sonreír es de bonitas y cuidarse una cuestión de amor propio.